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  • Centro de Atención al Migrante

Migración: Niños, niñas y adolescentes.

En la actualidad, una de cada cinco personas que emigran según datos ofrecidos por la OIM, sería un niño, niña o un adolescente y la Argentina no es ajena a esta realidad. Durante su trayecto migratorio, las personas enfrentan nuevos desafíos y estos repercuten durante su ciclo de vida. Este artículo quiere dar cuenta de la situación que estaban y están atravesando muchos de los menores migrantes y como debido al contexto de la pandemia actual, esto ha empeorado.


Para comenzar, es importante señalar que no existe un solo proyecto migratorio, sino que hay diferentes factores relacionados con la movilidad de las personas, es decir, una toma de decisión previa, que va a marcar el tipo de migración llevada a cabo y esta va a afectar a los más chicos de la familia.


Suele ocurrir que el grupo familiar inicie su movilidad en conjunto. Sin embargo, esta no es la única forma, existen niños, niñas y adolescentes que lo hacen de forma individual, lo cual aumenta su situación de vulnerabilidad, por los riesgos que implica trasladarse sin un mayor a cargo. Por último, se puede dar la situación donde los menores no están incluidos en el proyecto migratorio inicial de sus padres y quedan al cuidado de un pariente o familiar. El contexto actual ha provocado que muchas familias no logren volver a encontrarse postergando su reunificación familiar.

En relación a la situación social/habitacional, muchos niños, niñas y adolescentes, se encuentran en condiciones de extrema vulnerabilidad, viven en zonas pobres, con escasos recursos y en ocasiones en condiciones de hacinamiento. Lo que significa una realidad social propicia, al aumento de la propagación del Covid-19.


A esta situación, se le suma la dificultad que presentan los adultos para acceder a determinados derechos, como las restricciones que poseen para tener el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), o la Asignación Universal por Hijo, provocando dificultades en cubrir necesidades esenciales como la alimentación, la higiene y saneamiento. Al mismo tiempo, poseen trabas en facilitar el aprendizaje, por falta de herramientas que propician la continuidad pedagógica.



Esta situación desventajosa, es un verdadero problema ya que vulnera los derechos de los más chicos y además acentúa las desigualdades sociales existentes.


Es por todo esto, que a pesar de cuál sea su situación, es necesario recordar como afirma UNICEF, Los niños, ante todo, son niños, sin importar, cuál es su lugar de origen, dónde se encuentran o cómo llegaron hasta allí”, es por esto, sea cual sea la situación del menor siempre es necesario velar por sus derechos.


En este periodo de aislamiento, tengamos en cuenta los derechos de los niños y niñas migrantes, que necesitan protección.

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